Desimantador para relojería, la solución a un problema tan común como invisible: un reloj mecánico imantado se adelanta, a veces varios minutos por día, y ninguna regulación lo arregla mientras siga magnetizado.
Por qué se imanta un reloj
Basta con dejarlo sobre un parlante, cerca de la tapa de un notebook, junto a un motor eléctrico o al lado de una cartera con cierre magnético. La espiral del volante, que es una lámina de acero finísima, queda magnetizada y sus vueltas se pegan entre sí: al acortarse el recorrido, el reloj late más rápido y se adelanta.
Cómo se usa
Se apoya el reloj sobre el desimantador, se energiza y se retira el reloj lentamente mientras el campo sigue activo. Ese alejamiento gradual es lo que ordena y neutraliza el magnetismo. Toma segundos, no requiere abrir la caja y puede repetirse sin riesgo.
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